¿Cómo aprenden los genios? La creatividad de Van Gogh

 Siempre me ha gustado detenerme ante la biografía de personas con renombre que a lo largo de la historia han dejado su huella de una u otra forma, y que han pasado a la posteridad por alguna de sus habilidades. Me gustaría a través de distintas personas echar un vistazo a su forma de adquirir estas habilidades y obtener algunas conclusiones que nos puedan servir para evaluar, replantearnos y mejorar nuestra forma de aprender a partir de sus historias. Recientemente he estado en el Museo Van Gogh en Amsterdam. Además de las obras que se exponen, unas con mayor visitantes que otras, y del descubrimiento de un par de lienzos desconocidos que atrajeron especialmente mi atención, me detuve en la descripción de su biografía. En los siguientes párrafos compartiré una serie de notas que apunté relativas al proceso de aprendizaje de Van Gogh y cómo adquirió las habilidades que le convirtieron en una persona digna de tener un hueco en la historia. Lo primero que considero importante a destacar es su inquietud. No tenía habilidades pictóricas y no había estudiado arte, desconocía su talento. Pero tras una temporada trabajando como comerciante de arte consideró que la pintura podía ser su futuro y comenzó su vida de artista de forma autodidacta a los 27 años. Conoció las técnicas básicas a través de diferentes medios: libros, contactos mantenidos con amigos y maestros, visitando academias y museos, viajando a diferentes ciudades. De hecho en alguna de las academias que estudió le consideraban un loco que no era capaz de seguir las enseñanzas al pie de la letra y cuestionaba a sus maestros. Pero sobre todo el intercambio de cartas con diversas personas y entrar en contacto con representantes de distintas corrientes pictóricas fueron inspiradores para realizar nuevos experimentos (autorretratos, puntillismo, estampas japonesas, copias de otros artistas con una nueva visión) y claves en la definición de su técnica (con contornos marcados y colores vivos).

Por último, uno de los elementos que también me llamó la atención es que Van Gogh descubrió la capacidad de los cuadros para contar historias, no solo para captar un instante determinado. Y la mayoría de las veces estas historias tenían que ver con el estado de ánimo que le producía lo que veía: un paisaje, una persona, una habitación. Y eso se reflejaba tanto en las formas como en los colores utilizados y el formato del cuadro. Sin entrar en su vida personal, el resultado de 10 años de plena dedicación al arte fue de 864 pinturas y 1.200 dibujos y grabados, siendo fuente de inspiración para numerosas generaciones posteriores. Principales conclusiones

  • No es, por tanto, solo la edad ni el tiempo que lleves estudiando un tema lo que te convierte en experto. La inquietud, el interés y la pasión que le dediques a practicar y experimentar se convierten en un factor decisivo.
  • La mejor forma de enriquecer y mejorar nuestras capacidades es a través de las relaciones con otras personas, y no siempre necesariamente dedicadas a nuestro tema. Asimismo es imprescindible acceder a distintos tipos de recursos para contemplar distintas perspectivas y tener una visión global y completa.
  • Es necesario desarrollar una identidad propia que aporte a todo lo que hagas algo diferenciador. Y muchas veces a través de las emociones somos capaces de proporcionar un valor añadido a lo que hacemos.

 PoJosé Manuel Ramos , Responsable de desarrollo de servicios de Ibermática hcm & social business.

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