Su organización ¿gasta o invierte en formación?

 En tiempos de crisis es razonable y lógico que las organizaciones traten de reducir los gastos lo máximo para acometer la presumible bajada de de ingresos, pero se debe mantener un equilibrio con la inversión en esas personas, porque son la única vía para seguir compitiendo.

Existen dos maneras de ver la formación en las empresas:

    • Tratar esa partida como el mantenimiento de cualquier otro tipo de maquina, un gasto más, como puedan ser los derivados del material de oficina, o…
    • Tratarlo como la oportunidad de ser más competitivo, de motivar a aquellos que te pueden dar la ventaja competitiva y de dotar de las competencias claves a personas que se implicarán más en el proyecto.

Hace unos días podíamos leer en “el blog salmón” un informe de McKinsey indicando que el rendimiento de los trabajadores formados mejora entre 5 y 8 veces en el corto y largo plazo, con lo que el retorno a esas inversiones es económicamente cuantificable. Para ello, hay que monitorizar la actividad de formación, plantear objetivos más allá del corto plazo, seguir la evolución de esa actividad, y hacer que los responsables en las organizaciones se pongan las “gafas de ver de lejos”. Se hablaba también de que las organizaciones sienten temor de formar a los empleados para que luego estos abandonen las empresas y aprovechen esos conocimientos en otros lugares. Sin duda es un riesgo. Pero la intención de cambiar de puesto de trabajo en aquellas personas formadas, motivadas y en las que se confía, es mucho menor que al contrario. Piense por un momento en la mayor dificultad de encontrar a un profesional estrella en comparación con la dificultad de retener el talento una vez que lo tenemos en nuestras filas. Eso si cuando los profesionales de “la cantera” llegan a “estrellas” hay que  valorarlos como a tales, de otra manera el fácil que “un grande” se los pueda llevar. Por otra parte, en el momento actual, el 80% del aprendizaje de las organizaciones es informal y se genera a través de conversaciones, relaciones, conocimiento tácito, prácticas habituales… con lo que las plataformas 2.0 de gestión de conocimiento facilitan enormemente la puesta en evidencia de toda esa sabiduría colectiva. Las inversiones en formación, herramientas o plataformas, deben estar acompañadas por un cambio cultural a favor de posicionar en la empresa primero a la persona  y después al resto. Y, en su organización ¿cómo se considera la formación, gasto o inversión?

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Comentarios (2)

  • anon

    Querido amigo:Lo primero decirte que me alegra verte por la red compartiendo ideas, contenidos, ilusiones, proyectos,... en fin que voy en línea contigo. En lo que se refiere a tu reflexión, nada más decirte que comparto contigo todo lo que comentas, es necesaria una "e-revolución de la formación" para entenderla como una herramienta que ejerza de palanca que genere en nuestros equipos una sensación de "valor activo", sólo de esta manera las companías que apuesten por este tema serán a la larga como tu dices más competitivas y tendrán un valor diferencial frente a sus competidores.

    Ago 31, 2010
  • anon
    Javier M. Lahidalga (no verificado)

    Gracias Jorge por compartir tus impresiones! Es un placer tenerte por aquí. Como bien apuntas la formación, el desarrollo y el crecimiento de las personas es el que dará pie al éxito de las organizaciones. Y para conseguirlo es necesario dar a esas personas las competencias, capacidades y la confianza oportuna. En ese escenario no querrán marcharse!

    Sep 01, 2010